9/5/13
"La mula" llega a los cines sin Radford a bordo
12/2/13
Hichcock (2012): una mirada al universo Hitchcock más juguetona que profunda
Al igual que el ‘Lincoln’ de Spielberg, el esperado film de Sacha Gervasi (su debut en largometraje, tras el exitoso documental 'Anvil'), se centra en un momento crucial en la biografía del personaje que retrata. ‘Hitchcock’ muestra al maestro del suspense y su relación con su esposa durante el rodaje de su obra maestra ‘Psicosis’. De hecho, adapta libremente el libro 'AlfredHitchcock and the making of Psicho', de Stephen Rebello. La adaptación corre a cargo de John McLaughlin, coguionista de ‘Cisne Negro’.
El actor elegido para dar vida a Hitchcock es otro peso pesado británico como Anthony Hopkins. Como Day-Lewis en ‘Lincoln’, Hopkins se funde con Hitchcock hasta desaparecer bajo el aparatoso maquillaje (nominado al Oscar, junto con el vestuario). Hopkins recrea magistralmente la figura (su silueta, su típica pose), pero el parecido no es excesivo, y más bien da la sensación de que estamos ante una caracterización paródica a lo 'Polonia'. Juzguen ustedes mismos:

Igualmente esperada era la presencia de la diva Scarlett Johansson para interpretar a Janet Leigh, aunque cabe decir que su personaje es secundario, apenas tiene un peso específico en la historia, y el film más bien muestra su buena relación con Hitchcock durante el rodaje, a pesar de la tendencia del director a controlar a sus actrices principales.
27/1/13
Las ventajas de ser un marginado (2012): interesante y nostálgico drama adolescente
22/1/13
La banda Picasso (2012): el 'robobo' de la Gioconda
14/1/12
Preestreno "Los descendientes" (2011): Payne y Clooney nos traen un film de grandes emociones en clave menor
24/10/11
Presentación de "Chic-cas": humor en femenino
Se trata de una serie de scketches protagonizados por Marta Belenguer, Elena Lombao, Cecilia Solaguren y Paula Galimberti, que combinan el humor cotidiano con la parodia, el absurdo y mucha comedia física. Al contrario del glamour que sugiere su título, y lejos del humor dirigido a mujeres tipo "Sexo en Nueva York", los scketches giran en torno a situaciones cotidianas (normalmente relaciones de pareja) y a personajes femeninos reconocibles y naturales, chicas patosas, alocadas o incluso ridículas. Las actuaciones son geniales, el ritmo en la dirección es bueno, y los scketches han conseguido sacar más de una sincera carcajada al auditorio.

Tras la presentación, ha tenido lugar una distendida charla entre tres de las actrices, el actor Fele Martínez y el conductor del evento, el guionista Natxo López (Aída, 7 vidas), que ha girado básicamente en torno a la cuestión de género en el humor: ¿porque conocemos más cómicos hombres que mujeres? ¿Existe un humor femenino? ¿Es posible un humor unisex? Vean y opinen.
17/10/11
Mi filmoteca: Días de fútbol (2003)
16/8/11
Después de "Primos", "Amigos". La misma (poca) gracia. El mismo éxito.
6/4/11
Pequeñas mentiras sin importancia: los amigos de Ludo

“Pequeñas mentiras sin importancia” (Les Petits Mouchoirs), película del año en Francia con más de 5 millones de espectadores, nos habla de un grupo de amigos se dispone a pasar, como cada verano, unos días en una casa de la playa. Pero entonces uno de ellos, Ludo, sufre un grave accidente. Finalmente sus amigos deciden mantener su plan, pero los primeros días en la costa estarán marcados por el impacto emocional que ha provocado en ellos el grave estado de salud de su amigo, al que dejan ingresado en un hospital en París.
Sin embargo, pronto cada uno irá centrándose en sus propios problemas, dudas y obsesiones: Max es un neurótico del trabajo incapaz de relajarse, y menos sabiendo que Vincent se siente atraído por él, tras 15 años como amigos. Ninguno de los dos tiene demasiada comunicación con sus parejas, Véro e Isabelle. Eric no anda muy bien con su pareja, Léa, debido a su carácter mujeriego e infantil, lo mismo que Antoine, que está obsesionado con Juliette, su novia de 10 años que le acaba de dejar, y tan solo sabe hablar de ella, mientras espera un mensaje. La que parece más estable, Marie, en el fondo no acaba de asumir ninguna responsabilidad.
El último y extenso film del actor, guionista y director Guillaume Canet tiene un arranque potente que pone los pelos de punta, con el accidente de Ludo. Luego da paso a un primer acto parisino que parece no acabar nunca de arrancar. Lo más interesante comienza cuando llegan a la casa de la playa, lo que supone un paréntesis en la vida de ese grupo de amigos, a los que vamos conociendo mediante sus relaciones. El duro desenlace les hará volver de ese paréntesis y afrontar de nuevo la realidad.
Sin demasiadas coartadas argumentales, Canet parece centrase mas en el mundo interior y en la transformación de sus protagonistas, pero sobre todo en sus relaciones. Algunas situaciones y conflictos sólo se apuntan y apenas son explicados, lo que provoca cierta confusión en algunos pasajes. Predomina la comedia simpática que emana de los personajes, y el tono intimista y natural de las conversaciones. Sin embargo, la narrativa carece de cierto pulso y ritmo, quizá contagiada del asueto propio de los días de verano. Como si intentase corregirlo, Canet aboca el film a un final catártico y lacrimógeno que quizá nos pilla algo desprevenidos, porque no encaja demasiado con el tono del resto del film, pero al que no se le puede negar su efectividad, al ritmo de una fantástica versión de My way interpretada por Nina Simone.
Buenas interpretaciones (destacaría a François Cluzet, Marion Cotillard y Gilles Lellouche), una fotografía plana y sin alardes y una genial banda sonora en inglés entre el soul y el rock conformanun film por momentos entrañable, que respira vida y amistad, y huele a verano, a mar y a salitre, que destaca por la humanidad y familiaridad que desprenden sus personajes.
12/3/11
El mundo según Barney: vida (y mujeres) de este hombre
A pesar de que el título de esta producción canadiense, El mundo según Barney (Barney’s version), su slogan (“La verdad sobre su vida depende de quien la cuente”) y su sinopsis, hagan hincapié en la cuestión del punto de vista del relato sobre la vida (y mujeres) de este hombre, lo cierto es que la primera película de Richard J. Lewis (director de la serie CSI: Las Vegas) no es precisamente Ciudadano Kane. Bueno, esto es obvio, pero ni siquiera es una versión cómica de Ciudadano Kane. El mundo según Barney juega a otra cosa diferente a lo que promete.
A pesar de las expectativas, y de la supuesta complejidad narrativa del material que maneja, el fiim adolece de una visión más poliédrica sobre la vida de este hombre. En su epidermis, no es más que un relato lineal de la vida de un hombre que se casó con tres mujeres, tuvo dos hijos, y que, como diría Joaquín Sabina, “quiso más a la que más le quiso”. Ni siquiera queda claro que la (única) “voz” del relato sea la de Barney (en la adaptación se descartó la voz en off, aunque en la novela Barney relata su vida).
La supuesta complejidad de la novela de Mordecai Richler se traslada al celuloide resumiendo personajes e incluso, fusionando otros, y otorgando casi todo el protagonismo a la linea narrativa de las relaciones sentimentales y maritales de Barney. Fruto de ello, es el retrato caricaturesco de las dos primeras esposas de Barney, o el hecho de que las subtramas no acaban de encajar del todo: su ascensión profesional hasta llegar a convertirse en productor de series de televisión o la trama policial-criminal, tan desdibujada como el personaje del detective O’Hearne, quien está convencido de que Barney mató a su mejor amigo, Boggie (Scott Speedman), y ha escrito un libro en el que le inculpa directamente. Incluso la intensa relación de Barney con Boggie resulta a veces rocambolesca y poco verosímil.
Por otro lado, nos encontramos con un film tremendamente heterogéneo, algunos dirían que tramposo. ya que empieza como comedia de trazo algo grueso y acaba como drama lacrimógeno. Posiblemente lo más interesante esté en algún punto intermedio de esa transición.
El primer acto corresponde a la historia de Barney con su primera esposa Clara. El arranque de la historia es demasiado atropellado, y el tono y las situaciones son algo caricaturescos, mezclados con cierto sabor agridulce, que completa un arranque ciertamente extraño y poco verosímil. Para colmo, este primer acto (su breve matrimonio con Clara, en Italia) aporta poco o nada a la historia.
Luego viene su segunda esposa, la segunda Sra. P (Minnie Driver) y el tono se endereza hacia la comedia de enredo más arquetípica. Las situaciones siguen siendo caricaturescas, como lo es el hecho de casarse con la mujer equivocada y enamorarse de otra el mismo día de la boda, o el choque de contextos que se produce entre la naturalidad del padre de Barney, Izzy (un entrañable Dustin Hoffman), y la estirada familia de la novia. Pero al menos, durante este pasaje, el film parece corregir la irregularidad inicial.
Pero a partir de su boda con Miriam (exquisita Rosamund Pike), su tercera esposa y su verdadero amor, el film parece sentar la cabeza como su protagonista, y se va convirtiendo en un drama cada vez más amargo, hasta llegar a un final lacrimógeno que quizá echa por tierra la sutilidad emocional de esa relación, y que, para colmo, se sitúa en el extremo opuesto al tono con el que arranca la película.
Alguien dijo que el drama es una comedia sin risas. Desde ese punto de vista, todo el film es una comedia donde cada vez nos reímos menos, según vemos cómo Barney, después de conseguir lo que más ha querido, se dedica a perderlo, por el simple motivo de que no es capaz de cambiar. Como le dice su tercera esposa, es incorregible, para lo bueno y para lo malo.
Barney Panofsky es un personaje cómico que llegado el momento demuestra un profundidad y una integridad inesperada. Donde otros personajes totalmente cómicos se enredarían intentando solucionar de forma estúpida las situaciones, él se pone digno y corta de un tajo el enredo. Y es que Barney es un tipo curioso, sí, pero me temo que demasiado simpático y menos redondo de lo necesario para crear un retrato totalmente poliédrico y complejo, que justificase, además, ciertas actitudes que se antojan algo gratuitas, como ser incapaz de comprender que su esposa necesite volver a trabajar, o que, debido a su falta de atención, la está perdiendo.
En fin, un irregular film que da la impresión de no lograr alcanzar la profundidad que pretendía, ni en su personaje ni en su estructura narrativa, y cuyo máximo mérito reside en regalarnos más de dos horas de un fantástico Paul Giammatti llevando el peso de la función y pasando de la comedia al drama con una naturalidad y una riqueza de matices impresionante.
8/1/09
Alta cocina española

Buena comedia nacional, llena de situaciones hilarantes, dialogos ágiles e histrionicos y momentos desternillantes.
“Fuera de Carta” es una muy buena comedia de enredo de ritmo trepidante, diálogos histriónico y desternillantes (aunque algunas veces un pelín forzados), en la que Javier Cámara disfruta con un papel que le va como anillo al dedo y que recuerda (salvo en la condición sexual y en el extremo amaneramiento) al de Mario Estrada en la serie “Lex”: un tipo de éxito, competitivo y egocéntrico pero tremendamente incapacitado para el amor, ya sea hacia sus parejas como sobre todo hacia sus hijos.
Maxi es el dueño y chef de un restaurante de alto copete, el Xantarella, cuya cocina es una especie de camarote de los hermanos Marx. Su condición homosexual no le representa hoy en día ningún problema. Sin embargo, deberá afrontar el pasado cuando, tras la muerte de su ex mujer, deba hacerse cargo de sus dos hijos, a los que apenas conoce.
Todo se enredará aún más con la llegada de Horacio, un atractivo argentino del que quedará prendada Álex, la maitre del Xantarella y mejor amiga de Maxi. Sin embargo, Horacio resultará ser también gay, y se enamorará de Maxi.
Al alto nivel del menú ayuda el resto de un elenco de personajes principales llevados al extremo: Horacio (Benjamín Vicuña), el guaperas argentino y atormentado gay que aún no ha salido del armario por miedo al rechazo y al fracaso profesional; Álex (Lola Dueñas), la chica explosiva pero ingenua y sin suerte con los hombres, y Ramiro, el desastroso pinche del Xantarella, interpretado por un Fernando Tejero en su papel de siempre.
















